Wilow.
Quiero dedicarte estas palabras para agradecerte profundamente todo lo que nos has aportado a lo largo de la vida. Tu presencia, tu generosidad, tu manera de acompañar y de estar, han dejado una huella muy valiosa en nosotros.
Gracias por cada enseñanza, por cada momento compartido y por todo aquello que, quizá sin darnos cuenta, ayudaste a construir en nuestras vidas. seres como tú hacen el camino más humano, más amable y más lleno de sentido.
Y este agradecimiento lo extendemos también con mucho cariño a María, compañera de vida y de camino, por compartir contigo esa luz y esa calidad humana que ambos transmitís.
Os llevare con enorme afecto y gratitud.
Con todo nuestro cariño.