Parásitos internos del perro: tipos, síntomas, tratamiento y prevención
Guía completa para dueños: qué gusanos y protozoos pueden afectar a tu perro, cómo se contagian, qué desparasitante usar, cada cuánto hacerlo y cómo proteger también a tu familia
Casi todos los perros tienen parásitos internos en algún momento de su vida. Los cachorros nacen muchas veces con ellos, los adultos los cogen en el parque, al olfatear las cacas de otros perros, al comerse una babosa o al tragarse una pulga, y algunos llegan a través de la picadura de un mosquito. La buena noticia es que hoy existen tratamientos muy eficaces y seguros, y que con una buena pauta de prevención la mayoría de los problemas se pueden evitar.
En este artículo repasamos los parásitos internos más habituales en España, cómo se contagian, qué síntomas producen y cómo se diagnostican. Y nos detenemos especialmente en lo que más dudas genera: qué principio activo actúa contra cada parásito, cómo dar correctamente el desparasitante, cada cuánto hay que desparasitar a un cachorro y a un perro adulto según su estilo de vida, y qué hacer para que no vuelvan.
Datos clave de un vistazo
- Que no veas gusanos no significa que no los tenga. La mayoría de los perros con parásitos no tienen síntomas, y los huevos solo se ven al microscopio.
- Los cachorros nacen ya contagiados muchas veces: por eso se desparasitan cada dos semanas desde las dos semanas de vida.
- El desparasitante interno no protege para el futuro: elimina los parásitos que el perro tiene ese día. Por eso hay que repetirlo con regularidad.
- La frecuencia depende de su estilo de vida: desde una o dos veces al año en un perro de riesgo bajo hasta una vez al mes en uno de riesgo alto.
- Algunos parásitos del perro pueden pasar a las personas, sobre todo a los niños. Recoger las cacas y lavarse las manos es parte de la prevención.
- Usa siempre un producto veterinario adecuado al peso de tu perro y nunca productos para caballos o ganado.
¿Qué son los parásitos internos?
Los parásitos internos son organismos que viven dentro del cuerpo del perro y se alimentan a su costa. La mayoría viven en el intestino, pero algunos se instalan en el corazón, en los vasos de los pulmones o viajan por distintos órganos en alguna fase de su vida. Se diferencian de los parásitos externos (pulgas, garrapatas, piojos y ácaros), que viven sobre la piel, aunque, como veremos, unos y otros están muy relacionados: la pulga, por ejemplo, transmite una tenia.
Para entenderlos es útil agruparlos en cuatro grandes familias:

Los parásitos internos más habituales
Toxocara: la lombriz del cachorro
El Toxocara canis es el gusano redondo más frecuente en el perro. Los adultos parecen espaguetis blancos de 5 a 18 centímetros y viven en el intestino delgado. Su gran truco es que, en los perros adultos, muchas larvas no llegan al intestino, sino que se quedan «dormidas» en los músculos. Cuando una perra se queda preñada, esas larvas se despiertan y pasan a los cachorros a través de la placenta y, después del parto, con la leche. Por eso muchos cachorros nacen ya contagiados aunque la madre esté desparasitada.

Una hembra de Toxocara puede poner decenas de miles de huevos al día. Esos huevos no contagian recién salidos: necesitan unas semanas en el suelo para madurar, pero después aguantan años en la tierra, la arena o el césped. En los cachorros con muchos gusanos se ven la barriga hinchada, diarrea, vómitos (a veces con gusanos enteros), pelo sin brillo y retraso en el crecimiento; en casos graves, las larvas que pasan por los pulmones causan tos.
Anquilostomas
Son gusanos redondos pequeños, de uno o dos centímetros, que se agarran a la pared del intestino y se alimentan de sangre. Se contagian al tragar las larvas del suelo, a través de la leche materna y porque las larvas pueden atravesar la piel de las almohadillas. En cachorros pueden causar una anemia grave, diarrea oscura o con sangre y debilidad. Son más frecuentes en sitios húmedos y donde viven muchos perros juntos.
Tricocéfalos
El Trichuris vulpis vive en el intestino grueso y causa diarreas que van y vienen, con moco y a veces con sangre fresca, y pérdida de peso. Sus huevos son muy resistentes: pueden sobrevivir varios años en el suelo, así que en un jardín o una perrera contaminados las reinfecciones son habituales. No todos los desparasitantes actúan contra él, algo que conviene tener en cuenta al elegir el producto.
Tenias
Las tenias son gusanos planos formados por muchos segmentos, que pueden medir desde unos centímetros hasta más de un metro. El perro no se contagia por los huevos de otro perro, sino al comerse el «hospedador intermedio» en el que vive la larva: una pulga, una presa o las vísceras de un animal. Por eso la forma de prevenirlas depende de cuál sea el origen:

- Dipylidium caninum: es la tenia más frecuente en perros de ciudad. Su señal típica son los segmentos que salen por el ano: parecen granos de arroz blancos que se mueven y, al secarse, semillas de sésamo. Si tu perro la tiene, también tiene o ha tenido pulgas.
- Taenia: típica de perros de caza y de campo que comen ratones, conejos o liebres, o restos de animales de caza.
- Echinococcus granulosus: en el perro apenas da síntomas, pero es la más importante para la salud pública. Sus huevos, al ser tragados por una persona, forman quistes en el hígado o en el pulmón (la hidatidosis), que pueden requerir cirugía. El perro se contagia al comer vísceras crudas de ganado, por eso es más frecuente en zonas ganaderas y en perros de pastoreo, de granja o de caza.
Giardia
La Giardia es un protozoo, un organismo de una sola célula, que vive en el intestino delgado. Es muy frecuente en cachorros y en lugares donde conviven muchos perros, como criaderos, protectoras o residencias. Se contagia al tragar sus quistes, que están en el agua de charcos y fuentes, en el suelo o en el pelo de otro perro. Muchos perros adultos la llevan sin síntomas, pero en otros causa diarreas blandas, pastosas y malolientes, a menudo con moco, que van y vienen. Es uno de los parásitos más difíciles de eliminar, porque el perro se vuelve a contagiar fácilmente con los quistes que quedan en su pelo y en casa.
Coccidios
Los coccidios (Cystoisospora) son otros protozoos intestinales que afectan sobre todo a cachorros de pocas semanas, especialmente después de situaciones de estrés como el destete, el viaje a su nueva casa o un cambio de comida. Causan diarrea acuosa, a veces con sangre, y deshidratación. Los perros adultos suelen tenerlos sin síntomas.
Gusano del pulmón (Angiostrongylus)
El Angiostrongylus vasorum vive en las arterias de los pulmones y en el lado derecho del corazón. El perro se contagia al comer o lamer caracoles y babosas, o al beber agua o comer hierba por donde han pasado. En España se ha descrito sobre todo en el norte, donde el clima húmedo favorece a los caracoles y las babosas. Sus síntomas son muy variados: tos, cansancio con el ejercicio, dificultad para respirar y, de forma característica, problemas de coagulación (hematomas sin golpes, sangrado prolongado de pequeñas heridas o sangre en la orina). En algunos casos causa síntomas nerviosos. Sin tratamiento puede ser mortal.
Gusano del corazón (Dirofilaria)
La Dirofilaria immitis se transmite por la picadura de un mosquito. Las larvas viajan por el cuerpo y, en unos seis meses, se convierten en gusanos de hasta 30 centímetros que viven en las arterias de los pulmones y en el corazón. Durante mucho tiempo no dan síntomas; después aparecen tos, cansancio, pérdida de peso y, en casos avanzados, insuficiencia cardiaca. En España es más frecuente en Canarias, en la costa mediterránea, en el valle del Ebro y en algunas zonas del oeste y del sur, y menos en la cornisa cantábrica, pero con los viajes y el aumento de los mosquitos se está extendiendo.
¿Y la leishmania?
La leishmaniosis también está causada por un parásito interno, un protozoo, aunque no es intestinal. La transmite el flebótomo, un pequeño insecto parecido a un mosquito, y afecta a la piel, los riñones y otros órganos. Es muy frecuente en la mitad sur y en la zona mediterránea. No se trata con desparasitantes: su prevención se basa en collares o pipetas repelentes, vacunación y evitar que el perro esté fuera de casa al anochecer en las zonas de riesgo. Si viajas con tu perro, consulta con tu veterinario.
Resumen de los parásitos internos más habituales
| Parásito | Cómo se contagia | Señales más típicas | ¿Pasa a las personas? |
|---|---|---|---|
| Toxocara | Huevos del suelo; de la madre a los cachorros | Barriga hinchada, diarrea, vómitos con gusanos | Sí, sobre todo a niños |
| Anquilostomas | Suelo, leche materna, a través de la piel | Anemia, diarrea oscura o con sangre | Sí, lesiones en la piel |
| Tricocéfalos | Huevos del suelo, muy resistentes | Diarrea con moco y sangre que va y viene | Muy raro |
| Dipylidium | Tragarse una pulga | «Granos de arroz» en el ano, picor | Raro (niños pequeños) |
| Taenia | Comer presas | Segmentos en las heces; pocas señales | No (las del perro) |
| Echinococcus | Comer vísceras crudas de ganado | Ninguna en el perro | Sí: hidatidosis, grave |
| Giardia | Agua y suelo con heces, pelo | Diarrea pastosa y maloliente | Posible, poco frecuente |
| Coccidios | Suelo y heces; estrés en cachorros | Diarrea acuosa en cachorros | No |
| Gusano del pulmón | Caracoles y babosas | Tos, cansancio, hematomas, sangrados | No |
| Gusano del corazón | Picadura de mosquito | Tos, cansancio, pérdida de peso | Muy raro |
Síntomas: cómo saber si tu perro tiene parásitos
Lo más importante que hay que saber es que muchos perros con parásitos no tienen ningún síntoma. Un perro adulto puede llevar gusanos durante meses, con buen aspecto, mientras va dejando huevos en cada paseo. Cuando hay síntomas, estos son los más habituales:

Ninguna de estas señales es exclusiva de los parásitos. La diarrea, por ejemplo, puede deberse a muchas otras causas, y un perro que se arrastra el culo suele tener las glándulas anales llenas. Por eso, ante síntomas que duran más de un par de días, lo mejor es llevar una muestra de heces al veterinario en lugar de desparasitar «por si acaso» y esperar.
Ve al veterinario sin esperar si…
- Tu cachorro tiene diarrea más de 24 horas, vomita varias veces, está decaído o no quiere comer: se deshidrata muy deprisa.
- Hay sangre en las heces o las heces son negras como el alquitrán.
- Ves las encías pálidas o blanquecinas, o tu perro está débil y se cansa enseguida.
- Tose y se cansa con el ejercicio, sobre todo si come caracoles o babosas.
- Le salen hematomas sin golpes o una pequeña herida no deja de sangrar.
Cómo se diagnostican
El veterinario dispone de varias pruebas, y elegirá unas u otras según los síntomas y el estilo de vida de tu perro:
- Análisis de heces (coprológico): se buscan al microscopio los huevos de los gusanos y los quistes de los protozoos. Como muchos parásitos no sueltan huevos todos los días, lo ideal es recoger una muestra pequeña de las heces de tres días seguidos.
- Test rápido de giardia: detecta restos del parásito en las heces en unos minutos, en la propia clínica.
- Pruebas para el gusano del pulmón: un análisis especial de heces que busca las larvas, o un test rápido en sangre.
- Análisis de sangre para el gusano del corazón: se recomienda antes de empezar la prevención en perros que viven o han viajado a zonas de riesgo, y luego una vez al año.
- Ver el parásito: a veces el propio dueño trae un gusano o un «grano de arroz»; llevarlo en un bote ayuda al veterinario a identificarlo.
Un análisis negativo no siempre descarta la infección, porque los parásitos pueden no soltar huevos ese día o estar todavía en fase de larva. Aun así, hacer un análisis de heces una o dos veces al año es una forma excelente de comprobar que la pauta de desparasitación funciona.
Cómo recoger una muestra de heces
- Usa un bote limpio (en la farmacia venden botes de muestras) y recoge una cantidad del tamaño de una nuez.
- Coge la caca recién hecha, de la parte de arriba, sin tierra ni hierba.
- Si te lo piden de tres días, ve guardando las tres muestras en el mismo bote, en la nevera (nunca en el congelador).
- Apunta en el bote el nombre del perro y las fechas, y llévalo a la clínica lo antes posible.
Tratamiento: cómo se desparasita a un perro
Antes de entrar en detalle, conviene tener clara una idea: la mayoría de los desparasitantes internos no protegen para el futuro. Eliminan los parásitos que el perro tiene en el intestino el día que se los das, pero al día siguiente puede volver a contagiarse. Por eso la desparasitación no es algo que se hace una vez, sino una pauta que se repite con una frecuencia que depende del riesgo. La excepción son los productos mensuales frente al gusano del corazón y del pulmón, que eliminan las larvas que el perro ha cogido durante el mes anterior antes de que se conviertan en adultos.
Los principios activos y contra qué actúa cada uno
En la farmacia y en la clínica verás muchas marcas, pero detrás de ellas hay un número reducido de principios activos. Ninguno actúa contra todos los parásitos, por eso la mayoría de los productos combinan dos o tres. Este cuadro te ayudará a entender qué cubre cada uno:

Algunas combinaciones frecuentes son pirantel + febantel + praziquantel (gusanos redondos, tricocéfalos y tenias), milbemicina + praziquantel (además, prevención del gusano del corazón y del pulmón), o las pipetas de moxidectina, que también actúan contra pulgas cuando van combinadas con un antiparasitario externo. Hoy también hay comprimidos masticables que, en una sola toma mensual, cubren pulgas, garrapatas y los principales gusanos. Lo importante no es la marca, sino que el producto cubra los parásitos a los que tu perro está expuesto.
Formatos: comprimidos, pastas, pipetas e inyecciones
| Formato | Ventajas | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| Comprimidos y masticables | Los más habituales; muchos tienen sabor y el perro los toma como un premio | Hay que elegir el tamaño según el peso y comprobar que se lo traga entero |
| Pasta o suspensión oral | Ideal para cachorros pequeños: la dosis se ajusta con precisión | Suele pautarse varios días seguidos |
| Pipetas (spot-on) | Cómodas si tu perro no acepta las pastillas; algunas cubren también parásitos externos | No todas actúan contra gusanos: lee la etiqueta. No bañes al perro los días de antes y de después |
| Inyección | Una sola dosis protege del gusano del corazón durante 6 o 12 meses | Solo la pone el veterinario; no cubre los parásitos intestinales |
Cómo darle el desparasitante correctamente
- Pesa a tu perro antes de comprarlo. La dosis depende del peso, y en los cachorros cambia de un mes a otro. Si está entre dos tamaños, pregunta al veterinario cuál usar.
- Lee el prospecto: algunos productos se dan con comida y otros en ayunas; unos son de una sola toma y otros de varios días seguidos.
- Asegúrate de que se lo traga entero. Muchos perros esconden la pastilla en la boca y la escupen más tarde.
- Vigílalo un par de horas. Si vomita poco después de tomarlo, llama a tu veterinario para saber si hay que repetir la dosis.
- Con las pipetas, separa bien el pelo en la nuca y aplica todo el contenido sobre la piel, en un punto que el perro no pueda lamer.
- Trata a todos los animales de la casa a la vez cuando el veterinario lo indique, sobre todo con la giardia y las tenias de las pulgas.
- Apunta la fecha y el producto en su cartilla o en el móvil, con un recordatorio para la siguiente toma.
Trucos para que se tome la pastilla
- Escóndela en un trocito de comida que le guste mucho: un poco de salchicha o de queso fresco. Dale primero un trozo sin pastilla, luego el de la pastilla y enseguida otro sin ella.
- Si la escupe, ponla en el fondo de la boca, ciérrale el hocico con suavidad y acaríciale la garganta hacia abajo hasta que trague. Prémiale después.
- Conviértelo en un juego: muchos perros acostumbrados a trabajar con premios se toman la pastilla sin darse cuenta en mitad de un ejercicio.
- Pregunta por otros formatos si es imposible: hay masticables con sabor, pastas y pipetas.
Efectos secundarios
Los desparasitantes veterinarios son, en general, muy seguros a la dosis correcta. Los efectos secundarios más frecuentes son leves y pasajeros: algún vómito, heces blandas o algo de decaimiento durante un día. En cachorros con muchos gusanos es normal ver gusanos, vivos o muertos, en las heces durante los días siguientes. Muy raramente, en cachorros con una cantidad enorme de Toxocara, la muerte de muchos gusanos a la vez puede causar molestias intestinales importantes: si el cachorro vomita repetidamente, tiene la tripa muy dolorida o deja de hacer caca, llama al veterinario.
Mucho cuidado con…
- Los productos para caballos, vacas u ovejas. Llevan concentraciones pensadas para animales de cientos de kilos y es muy fácil intoxicar al perro.
- La ivermectina y otros productos de la misma familia en perros con la mutación MDR1. Collies, pastores australianos, pastores de Shetland, pastores ingleses y sus cruces (y algunos pastores alemanes y border collies) pueden tener esta mutación, que los hace muy sensibles a dosis altas y causa síntomas nerviosos graves. Las dosis de los productos preventivos mensuales son seguras, pero nunca uses estos productos sin indicación del veterinario. Existe un análisis genético para saber si tu perro tiene la mutación.
- La permetrina de algunas pipetas para perros es muy tóxica para los gatos: no la uses en un gato ni dejes que el gato duerma pegado al perro recién tratado.
- Repetir dosis «por si acaso» o dar dos productos distintos el mismo día sin consultarlo.
- Los remedios caseros: el ajo es tóxico para el perro, y las pipas de calabaza, la tierra de diatomeas o el vinagre no han demostrado eliminar los parásitos.
El tratamiento de cada parásito
- Gusanos redondos (Toxocara y anquilostomas): se eliminan bien con pirantel, fenbendazol, milbemicina, moxidectina o emodepside. En los cachorros el tratamiento se repite cada dos semanas, porque las larvas que les llegan de la madre siguen madurando y una sola toma no basta. En los anquilostomas con anemia grave, el cachorro puede necesitar hospitalización.
- Tricocéfalos: necesitan un principio activo que actúe contra ellos (febantel, fenbendazol, milbemicina, moxidectina o emodepside), y a menudo hay que repetir el tratamiento al cabo de unas semanas y limpiar a fondo el entorno, porque sus huevos son muy resistentes.
- Tenias: el praziquantel es el tratamiento de elección y elimina todas las especies. Si es la tenia de las pulgas, el tratamiento solo funcionará si al mismo tiempo eliminas las pulgas del perro, de los otros animales y de la casa; si no, volverá en pocas semanas.
- Coccidios: el tratamiento más habitual en cachorros es el toltrazurilo, junto con mucha higiene: recoger las cacas enseguida y mantener secas las zonas donde vive el cachorro. Si hay deshidratación, puede necesitar suero.
- Gusano del pulmón: se trata con milbemicina, moxidectina o fenbendazol según la pauta del veterinario. Los casos con dificultad para respirar o problemas de coagulación requieren hospitalización y reposo.
- Gusano del corazón: su tratamiento es largo, delicado y siempre en la clínica. Dura varios meses e incluye un antibiótico que debilita a los gusanos, inyecciones específicas para matar a los adultos y reposo estricto, porque los gusanos muertos pueden obstruir los vasos de los pulmones si el perro se agita. Por eso, prevenirlo es muchísimo más sencillo, seguro y barato que tratarlo.
El caso especial de la giardia
La giardia merece un apartado propio, porque es el parásito que más se repite. El problema no suele ser que el medicamento no funcione, sino que el perro se vuelve a contagiar con los quistes que tiene en el pelo o que quedan en casa. Por eso el tratamiento tiene cuatro pasos:

El tratamiento más habitual es el fenbendazol durante tres a cinco días, o la combinación de febantel, pirantel y praziquantel durante tres días; en algunos casos el veterinario añade otro medicamento. Si un perro adulto tiene giardia en un análisis pero no tiene ningún síntoma, el veterinario valorará si merece la pena tratarlo. Y si convive con otros perros, es muy posible que recomiende tratarlos a todos a la vez.
Prevención: el calendario de desparasitación
Desparasitar con regularidad tiene dos objetivos: proteger la salud de tu perro y evitar que vaya dejando huevos en el entorno, donde pueden contagiar a otros perros y a las personas. Las pautas que te proponemos siguen las recomendaciones del ESCCAP, el consejo europeo de expertos en parásitos de los animales de compañía, pero tu veterinario las adaptará a tu perro y a la zona donde vives.
Cachorros

Como los cachorros reciben larvas de su madre antes de nacer y al mamar, la desparasitación empieza muy pronto, a las dos semanas de vida, y se repite cada dos semanas hasta dos semanas después del destete. Después se hace una vez al mes hasta los seis meses. Para estas primeras tomas se usan productos suaves y fáciles de dosificar, como las pastas o suspensiones orales. Cuando traigas un cachorro a casa, pide al criador las fechas y los productos que ha usado para que tu veterinario continúe la pauta sin huecos.
Perras gestantes y en lactancia
La perra se desparasita a la vez que la primera toma de los cachorros, y después con ellos, porque los contagia con la leche. Durante la gestación no se debe usar cualquier producto: en perras de cría, el veterinario puede pautar un tratamiento específico durante el último tercio de la gestación y las primeras semanas de lactancia, que reduce mucho el número de larvas que llegan a los cachorros. Consúltalo con él antes de cruzar a tu perra.
Perros adultos: según su estilo de vida
No todos los perros tienen el mismo riesgo. Un perro mayor que vive en un piso y pasea con correa no se expone a lo mismo que un perro de caza o uno que pasa el día en el campo comiendo todo lo que encuentra. Por eso, más que una regla fija, lo mejor es buscar el perfil que encaja con tu perro:

Si tu perro encaja en varios perfiles, aplica el de más riesgo. Y si no tienes claro cuál es el suyo, la pauta de cuatro veces al año es una buena base para la mayoría de los perros que salen a pasear y se relacionan con otros. En los perros de riesgo bajo, en lugar de desparasitar, se puede optar por hacer análisis de heces periódicos y tratar solo si salen positivos.
Algunos ejemplos
| Situación | Perfil | Pauta orientativa |
|---|---|---|
| Caniche de 12 años que vive en un piso y sale siempre con correa | 🟢 Bajo | 1 o 2 veces al año, o análisis de heces |
| Labrador que va cada día al parque y a clases de adiestramiento | 🟡 Medio | Cada 3 meses |
| Perro que vive con un bebé que gatea por el jardín | 🟠 Alto | Cada mes frente a gusanos redondos |
| Pastor que se come las babosas del jardín | 🟠 Alto | Cada mes frente a gusanos redondos y del pulmón |
| Perro de caza o alimentado con dieta cruda | 🔴 Muy alto | Frente a tenias cada 6 semanas, más lo anterior |
| Malinois de deporte que en verano viaja a competir a la costa mediterránea | 🟡 + 🦟 | Cada 3 meses y prevención mensual del gusano del corazón |
Perros que conviven con muchos perros
Los perros que van a guardería, residencia u hotel canino, a clases de adiestramiento, a competiciones o a exposiciones comparten espacio con muchos otros perros, y un solo perro con parásitos puede contagiar a todo el grupo. Lleva siempre su cartilla al día y, si vas a dejarlo unos días fuera de casa, desparasítalo unos días antes. Si en el sitio te piden la cartilla, no es un trámite: es la mejor manera de proteger a todos los perros, incluido el tuyo.
Las ocho claves de la prevención
El desparasitante es solo una parte de la prevención. Estas medidas reducen mucho las posibilidades de contagio:

El adiestramiento también es prevención. Un perro que responde al «Deja» y no se come lo que encuentra en el suelo (cacas, caracoles, babosas, restos de animales) tiene muchas menos posibilidades de contagiarse de Toxocara, del gusano del pulmón o de las tenias, además de estar más protegido frente a los cebos envenenados.
Si viajas con tu perro
Si vas a viajar a zonas con gusano del corazón o leishmania, prepara el viaje con tu veterinario con unas semanas de antelación. Frente al gusano del corazón, la prevención mensual se empieza antes de viajar y se mantiene hasta un mes después de volver. Frente a la leishmania y los mosquitos, se usan collares o pipetas repelentes que deben estar puestos antes de llegar al destino. Y si viajas fuera de España, infórmate de los requisitos: algunos países exigen un tratamiento contra la tenia Echinococcus antes de entrar.
Parásitos que pueden pasar a las personas
Algunos parásitos del perro pueden contagiar a las personas, lo que se conoce como zoonosis. El riesgo es bajo si se siguen unas normas básicas de higiene, pero conviene conocerlo, sobre todo si en casa hay niños pequeños, mujeres embarazadas o personas con las defensas bajas:
- Toxocara: es el más importante. Los niños que juegan en parques y areneros pueden tragarse sus huevos; las larvas viajan por el cuerpo y, en raras ocasiones, llegan al ojo y dañan la visión.
- Echinococcus granulosus: causa la hidatidosis, con quistes en el hígado o el pulmón que pueden necesitar cirugía.
- Anquilostomas: sus larvas pueden atravesar la piel de una persona que camina descalza o se tumba en arena contaminada y causar unas líneas rojas que pican mucho.
- Giardia: algunos tipos pueden pasar del perro a las personas, aunque es poco frecuente.
- Dipylidium: de forma excepcional, un niño pequeño puede contagiarse al tragarse una pulga del perro.
Cómo proteger a tu familia
- Recoge siempre las cacas de tu perro, en la calle y en el jardín, y tíralas a la basura.
- Lávate las manos después de jugar con el perro, de recoger sus cacas y antes de comer, y enseña a los niños a hacerlo.
- No dejes que el perro lama la cara de los niños pequeños ni que duerma en la cama de bebés.
- Tapa los areneros cuando no se usen y lava bien las frutas y verduras del huerto.
- Mantén al día la desparasitación de tu perro: si en casa hay niños pequeños o personas con las defensas bajas, el veterinario puede aconsejarte hacerlo cada mes.
Mitos y verdades sobre los parásitos internos
| Mito | Realidad |
|---|---|
| Si no veo gusanos, mi perro no tiene parásitos. | La mayoría de los perros con parásitos no tienen síntomas, y los huevos solo se ven al microscopio. |
| El desparasitante le protege durante tres meses. | Elimina los parásitos que tiene ese día. Al día siguiente puede volver a contagiarse. |
| Mi perro no sale de casa, así que no lo necesita. | Tiene menos riesgo, pero los huevos llegan en los zapatos, con otros animales o con la comida. Al menos una o dos veces al año, o análisis de heces. |
| El ajo, las pipas de calabaza o la tierra de diatomeas desparasitan. | No hay pruebas de que funcionen, y el ajo es tóxico para el perro. |
| Basta con desparasitar al cachorro una vez antes de vacunarlo. | El cachorro necesita tomas cada dos semanas al principio y cada mes hasta los seis meses. |
| Las pipetas antipulgas también quitan los gusanos. | Solo algunas llevan principios activos contra gusanos. Lee siempre la etiqueta. |
| Desparasitar con frecuencia es malo para el perro. | Los productos veterinarios son seguros a la dosis correcta. La frecuencia la marca el riesgo de cada perro. |
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en hacer efecto el desparasitante?
La mayoría de los gusanos intestinales mueren en las primeras 24 a 48 horas. Es normal ver gusanos en las heces durante los días siguientes, sobre todo en cachorros. Los protozoos, como la giardia, necesitan tratamientos de varios días.
¿Puedo desparasitar y vacunar a la vez?
Depende del producto y del criterio de tu veterinario. Muchos prefieren desparasitar unos días antes de vacunar, para que el sistema de defensa del cachorro responda mejor a la vacuna. Sigue su calendario.
¿Hace falta un análisis si ya lo desparasito?
No es imprescindible, pero es muy recomendable hacer un análisis de heces una o dos veces al año, y siempre que tenga diarreas que se repiten. Así compruebas que la pauta funciona y detectas parásitos que no cubre tu producto, como la giardia.
¿Por qué mi perro vuelve a tener giardia?
Casi siempre porque se vuelve a contagiar: con los quistes de su propio pelo, con los que quedan en la casa o el jardín, o con otro perro que convive con él. Sigue los cuatro pasos del tratamiento, incluido el baño y la limpieza, y pregunta a tu veterinario si conviene tratar a todos los perros de la casa.
Mi perro come cacas, ¿tiene parásitos?
Comer cacas no es en sí un síntoma de parásitos, pero sí una vía de contagio muy importante. Si tu perro lo hace, recoge sus heces enseguida, trabaja el «Deja» y considera una desparasitación más frecuente. Si empieza a hacerlo de repente, consúltalo con tu veterinario.
Conclusión
Los parásitos internos son muy frecuentes, pero no tienen por qué ser un problema. Un cachorro bien desparasitado desde las dos semanas, un perro adulto con una pauta adaptada a su estilo de vida, unas normas sencillas de higiene y un perro educado que no se come lo que encuentra en el suelo son la mejor protección para él y para tu familia. Ante cualquier duda sobre qué producto usar o cada cuánto, tu veterinario es quien mejor puede ayudarte, con un análisis de heces y conociendo la zona donde vives.
Si tu perro tiene diarrea con sangre, consulta también nuestro artículo sobre la gastroenteritis hemorrágica en el perro.
⚠️ Aviso
Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Los cuadros de principios activos y de frecuencia son una guía orientativa basada en las recomendaciones del ESCCAP. El producto, la dosis y la pauta de desparasitación de tu perro debe decidirlos tu veterinario según su peso, su edad, su estado de salud y la zona donde vives.