Parásitos internos del perro: tipos, síntomas, tratamiento y prevención

Parásitos internos del perro: tipos, síntomas, tratamiento y prevención

Guía completa para dueños: qué gusanos y protozoos pueden afectar a tu perro, cómo se contagian, qué desparasitante usar, cada cuánto hacerlo y cómo proteger también a tu familia

Casi todos los perros tienen parásitos internos en algún momento de su vida. Los cachorros nacen muchas veces con ellos, los adultos los cogen en el parque, al olfatear las cacas de otros perros, al comerse una babosa o al tragarse una pulga, y algunos llegan a través de la picadura de un mosquito. La buena noticia es que hoy existen tratamientos muy eficaces y seguros, y que con una buena pauta de prevención la mayoría de los problemas se pueden evitar.

En este artículo repasamos los parásitos internos más habituales en España, cómo se contagian, qué síntomas producen y cómo se diagnostican. Y nos detenemos especialmente en lo que más dudas genera: qué principio activo actúa contra cada parásito, cómo dar correctamente el desparasitante, cada cuánto hay que desparasitar a un cachorro y a un perro adulto según su estilo de vida, y qué hacer para que no vuelvan.

Datos clave de un vistazo

  • Que no veas gusanos no significa que no los tenga. La mayoría de los perros con parásitos no tienen síntomas, y los huevos solo se ven al microscopio.
  • Los cachorros nacen ya contagiados muchas veces: por eso se desparasitan cada dos semanas desde las dos semanas de vida.
  • El desparasitante interno no protege para el futuro: elimina los parásitos que el perro tiene ese día. Por eso hay que repetirlo con regularidad.
  • La frecuencia depende de su estilo de vida: desde una o dos veces al año en un perro de riesgo bajo hasta una vez al mes en uno de riesgo alto.
  • Algunos parásitos del perro pueden pasar a las personas, sobre todo a los niños. Recoger las cacas y lavarse las manos es parte de la prevención.
  • Usa siempre un producto veterinario adecuado al peso de tu perro y nunca productos para caballos o ganado.

¿Qué son los parásitos internos?

Los parásitos internos son organismos que viven dentro del cuerpo del perro y se alimentan a su costa. La mayoría viven en el intestino, pero algunos se instalan en el corazón, en los vasos de los pulmones o viajan por distintos órganos en alguna fase de su vida. Se diferencian de los parásitos externos (pulgas, garrapatas, piojos y ácaros), que viven sobre la piel, aunque, como veremos, unos y otros están muy relacionados: la pulga, por ejemplo, transmite una tenia.

Para entenderlos es útil agruparlos en cuatro grandes familias:

Esquema de los cuatro grupos de parásitos internos del perro: gusanos redondos, tenias, protozoos y gusanos del corazón y del pulmón, con los más habituales de cada grupo, dónde viven y cómo se contagian

Los parásitos internos más habituales

Toxocara: la lombriz del cachorro

El Toxocara canis es el gusano redondo más frecuente en el perro. Los adultos parecen espaguetis blancos de 5 a 18 centímetros y viven en el intestino delgado. Su gran truco es que, en los perros adultos, muchas larvas no llegan al intestino, sino que se quedan «dormidas» en los músculos. Cuando una perra se queda preñada, esas larvas se despiertan y pasan a los cachorros a través de la placenta y, después del parto, con la leche. Por eso muchos cachorros nacen ya contagiados aunque la madre esté desparasitada.

Ciclo del Toxocara: los gusanos adultos del cachorro ponen huevos que salen con las heces, maduran en el suelo durante 2 a 4 semanas, un perro adulto los traga y las larvas quedan dormidas en sus músculos, y en la perra preñada pasan a los cachorros por la placenta y la leche; los niños que juegan en tierra o arena también pueden tragarse los huevos

Una hembra de Toxocara puede poner decenas de miles de huevos al día. Esos huevos no contagian recién salidos: necesitan unas semanas en el suelo para madurar, pero después aguantan años en la tierra, la arena o el césped. En los cachorros con muchos gusanos se ven la barriga hinchada, diarrea, vómitos (a veces con gusanos enteros), pelo sin brillo y retraso en el crecimiento; en casos graves, las larvas que pasan por los pulmones causan tos.

Anquilostomas

Son gusanos redondos pequeños, de uno o dos centímetros, que se agarran a la pared del intestino y se alimentan de sangre. Se contagian al tragar las larvas del suelo, a través de la leche materna y porque las larvas pueden atravesar la piel de las almohadillas. En cachorros pueden causar una anemia grave, diarrea oscura o con sangre y debilidad. Son más frecuentes en sitios húmedos y donde viven muchos perros juntos.

Tricocéfalos

El Trichuris vulpis vive en el intestino grueso y causa diarreas que van y vienen, con moco y a veces con sangre fresca, y pérdida de peso. Sus huevos son muy resistentes: pueden sobrevivir varios años en el suelo, así que en un jardín o una perrera contaminados las reinfecciones son habituales. No todos los desparasitantes actúan contra él, algo que conviene tener en cuenta al elegir el producto.

Tenias

Las tenias son gusanos planos formados por muchos segmentos, que pueden medir desde unos centímetros hasta más de un metro. El perro no se contagia por los huevos de otro perro, sino al comerse el «hospedador intermedio» en el que vive la larva: una pulga, una presa o las vísceras de un animal. Por eso la forma de prevenirlas depende de cuál sea el origen:

Cómo se contagian las tenias: Dipylidium al tragarse una pulga, Taenia al comer presas como ratones o conejos, y Echinococcus granulosus al comer vísceras crudas de oveja, cabra, vaca o cerdo, con la forma de evitar cada una
  • Dipylidium caninum: es la tenia más frecuente en perros de ciudad. Su señal típica son los segmentos que salen por el ano: parecen granos de arroz blancos que se mueven y, al secarse, semillas de sésamo. Si tu perro la tiene, también tiene o ha tenido pulgas.
  • Taenia: típica de perros de caza y de campo que comen ratones, conejos o liebres, o restos de animales de caza.
  • Echinococcus granulosus: en el perro apenas da síntomas, pero es la más importante para la salud pública. Sus huevos, al ser tragados por una persona, forman quistes en el hígado o en el pulmón (la hidatidosis), que pueden requerir cirugía. El perro se contagia al comer vísceras crudas de ganado, por eso es más frecuente en zonas ganaderas y en perros de pastoreo, de granja o de caza.

Giardia

La Giardia es un protozoo, un organismo de una sola célula, que vive en el intestino delgado. Es muy frecuente en cachorros y en lugares donde conviven muchos perros, como criaderos, protectoras o residencias. Se contagia al tragar sus quistes, que están en el agua de charcos y fuentes, en el suelo o en el pelo de otro perro. Muchos perros adultos la llevan sin síntomas, pero en otros causa diarreas blandas, pastosas y malolientes, a menudo con moco, que van y vienen. Es uno de los parásitos más difíciles de eliminar, porque el perro se vuelve a contagiar fácilmente con los quistes que quedan en su pelo y en casa.

Coccidios

Los coccidios (Cystoisospora) son otros protozoos intestinales que afectan sobre todo a cachorros de pocas semanas, especialmente después de situaciones de estrés como el destete, el viaje a su nueva casa o un cambio de comida. Causan diarrea acuosa, a veces con sangre, y deshidratación. Los perros adultos suelen tenerlos sin síntomas.

Gusano del pulmón (Angiostrongylus)

El Angiostrongylus vasorum vive en las arterias de los pulmones y en el lado derecho del corazón. El perro se contagia al comer o lamer caracoles y babosas, o al beber agua o comer hierba por donde han pasado. En España se ha descrito sobre todo en el norte, donde el clima húmedo favorece a los caracoles y las babosas. Sus síntomas son muy variados: tos, cansancio con el ejercicio, dificultad para respirar y, de forma característica, problemas de coagulación (hematomas sin golpes, sangrado prolongado de pequeñas heridas o sangre en la orina). En algunos casos causa síntomas nerviosos. Sin tratamiento puede ser mortal.

Gusano del corazón (Dirofilaria)

La Dirofilaria immitis se transmite por la picadura de un mosquito. Las larvas viajan por el cuerpo y, en unos seis meses, se convierten en gusanos de hasta 30 centímetros que viven en las arterias de los pulmones y en el corazón. Durante mucho tiempo no dan síntomas; después aparecen tos, cansancio, pérdida de peso y, en casos avanzados, insuficiencia cardiaca. En España es más frecuente en Canarias, en la costa mediterránea, en el valle del Ebro y en algunas zonas del oeste y del sur, y menos en la cornisa cantábrica, pero con los viajes y el aumento de los mosquitos se está extendiendo.

¿Y la leishmania?

La leishmaniosis también está causada por un parásito interno, un protozoo, aunque no es intestinal. La transmite el flebótomo, un pequeño insecto parecido a un mosquito, y afecta a la piel, los riñones y otros órganos. Es muy frecuente en la mitad sur y en la zona mediterránea. No se trata con desparasitantes: su prevención se basa en collares o pipetas repelentes, vacunación y evitar que el perro esté fuera de casa al anochecer en las zonas de riesgo. Si viajas con tu perro, consulta con tu veterinario.

Resumen de los parásitos internos más habituales

ParásitoCómo se contagiaSeñales más típicas¿Pasa a las personas?
ToxocaraHuevos del suelo; de la madre a los cachorrosBarriga hinchada, diarrea, vómitos con gusanosSí, sobre todo a niños
AnquilostomasSuelo, leche materna, a través de la pielAnemia, diarrea oscura o con sangreSí, lesiones en la piel
TricocéfalosHuevos del suelo, muy resistentesDiarrea con moco y sangre que va y vieneMuy raro
DipylidiumTragarse una pulga«Granos de arroz» en el ano, picorRaro (niños pequeños)
TaeniaComer presasSegmentos en las heces; pocas señalesNo (las del perro)
EchinococcusComer vísceras crudas de ganadoNinguna en el perroSí: hidatidosis, grave
GiardiaAgua y suelo con heces, peloDiarrea pastosa y malolientePosible, poco frecuente
CoccidiosSuelo y heces; estrés en cachorrosDiarrea acuosa en cachorrosNo
Gusano del pulmónCaracoles y babosasTos, cansancio, hematomas, sangradosNo
Gusano del corazónPicadura de mosquitoTos, cansancio, pérdida de pesoMuy raro

Síntomas: cómo saber si tu perro tiene parásitos

Lo más importante que hay que saber es que muchos perros con parásitos no tienen ningún síntoma. Un perro adulto puede llevar gusanos durante meses, con buen aspecto, mientras va dejando huevos en cada paseo. Cuando hay síntomas, estos son los más habituales:

Ocho señales de que un perro puede tener parásitos internos: barriga hinchada, diarrea, vómitos, granos de arroz en las heces o el ano, adelgazamiento, arrastrar el culo, tos y cansancio, y encías pálidas o sangrados

Ninguna de estas señales es exclusiva de los parásitos. La diarrea, por ejemplo, puede deberse a muchas otras causas, y un perro que se arrastra el culo suele tener las glándulas anales llenas. Por eso, ante síntomas que duran más de un par de días, lo mejor es llevar una muestra de heces al veterinario en lugar de desparasitar «por si acaso» y esperar.

Ve al veterinario sin esperar si…

  • Tu cachorro tiene diarrea más de 24 horas, vomita varias veces, está decaído o no quiere comer: se deshidrata muy deprisa.
  • Hay sangre en las heces o las heces son negras como el alquitrán.
  • Ves las encías pálidas o blanquecinas, o tu perro está débil y se cansa enseguida.
  • Tose y se cansa con el ejercicio, sobre todo si come caracoles o babosas.
  • Le salen hematomas sin golpes o una pequeña herida no deja de sangrar.

Cómo se diagnostican

El veterinario dispone de varias pruebas, y elegirá unas u otras según los síntomas y el estilo de vida de tu perro:

  • Análisis de heces (coprológico): se buscan al microscopio los huevos de los gusanos y los quistes de los protozoos. Como muchos parásitos no sueltan huevos todos los días, lo ideal es recoger una muestra pequeña de las heces de tres días seguidos.
  • Test rápido de giardia: detecta restos del parásito en las heces en unos minutos, en la propia clínica.
  • Pruebas para el gusano del pulmón: un análisis especial de heces que busca las larvas, o un test rápido en sangre.
  • Análisis de sangre para el gusano del corazón: se recomienda antes de empezar la prevención en perros que viven o han viajado a zonas de riesgo, y luego una vez al año.
  • Ver el parásito: a veces el propio dueño trae un gusano o un «grano de arroz»; llevarlo en un bote ayuda al veterinario a identificarlo.

Un análisis negativo no siempre descarta la infección, porque los parásitos pueden no soltar huevos ese día o estar todavía en fase de larva. Aun así, hacer un análisis de heces una o dos veces al año es una forma excelente de comprobar que la pauta de desparasitación funciona.

Cómo recoger una muestra de heces

  • Usa un bote limpio (en la farmacia venden botes de muestras) y recoge una cantidad del tamaño de una nuez.
  • Coge la caca recién hecha, de la parte de arriba, sin tierra ni hierba.
  • Si te lo piden de tres días, ve guardando las tres muestras en el mismo bote, en la nevera (nunca en el congelador).
  • Apunta en el bote el nombre del perro y las fechas, y llévalo a la clínica lo antes posible.

Tratamiento: cómo se desparasita a un perro

Antes de entrar en detalle, conviene tener clara una idea: la mayoría de los desparasitantes internos no protegen para el futuro. Eliminan los parásitos que el perro tiene en el intestino el día que se los das, pero al día siguiente puede volver a contagiarse. Por eso la desparasitación no es algo que se hace una vez, sino una pauta que se repite con una frecuencia que depende del riesgo. La excepción son los productos mensuales frente al gusano del corazón y del pulmón, que eliminan las larvas que el perro ha cogido durante el mes anterior antes de que se conviertan en adultos.

Los principios activos y contra qué actúa cada uno

En la farmacia y en la clínica verás muchas marcas, pero detrás de ellas hay un número reducido de principios activos. Ninguno actúa contra todos los parásitos, por eso la mayoría de los productos combinan dos o tres. Este cuadro te ayudará a entender qué cubre cada uno:

Cuadro de los principios activos desparasitantes del perro y los parásitos contra los que actúan: pirantel, febantel, fenbendazol, praziquantel, milbemicina oxima, moxidectina, selamectina, emodepside, toltrazurilo y metronidazol frente a gusanos redondos, tricocéfalos, tenias, giardia, coccidios, gusano del corazón y gusano del pulmón

Algunas combinaciones frecuentes son pirantel + febantel + praziquantel (gusanos redondos, tricocéfalos y tenias), milbemicina + praziquantel (además, prevención del gusano del corazón y del pulmón), o las pipetas de moxidectina, que también actúan contra pulgas cuando van combinadas con un antiparasitario externo. Hoy también hay comprimidos masticables que, en una sola toma mensual, cubren pulgas, garrapatas y los principales gusanos. Lo importante no es la marca, sino que el producto cubra los parásitos a los que tu perro está expuesto.

Formatos: comprimidos, pastas, pipetas e inyecciones

FormatoVentajasA tener en cuenta
Comprimidos y masticablesLos más habituales; muchos tienen sabor y el perro los toma como un premioHay que elegir el tamaño según el peso y comprobar que se lo traga entero
Pasta o suspensión oralIdeal para cachorros pequeños: la dosis se ajusta con precisiónSuele pautarse varios días seguidos
Pipetas (spot-on)Cómodas si tu perro no acepta las pastillas; algunas cubren también parásitos externosNo todas actúan contra gusanos: lee la etiqueta. No bañes al perro los días de antes y de después
InyecciónUna sola dosis protege del gusano del corazón durante 6 o 12 mesesSolo la pone el veterinario; no cubre los parásitos intestinales

Cómo darle el desparasitante correctamente

  1. Pesa a tu perro antes de comprarlo. La dosis depende del peso, y en los cachorros cambia de un mes a otro. Si está entre dos tamaños, pregunta al veterinario cuál usar.
  2. Lee el prospecto: algunos productos se dan con comida y otros en ayunas; unos son de una sola toma y otros de varios días seguidos.
  3. Asegúrate de que se lo traga entero. Muchos perros esconden la pastilla en la boca y la escupen más tarde.
  4. Vigílalo un par de horas. Si vomita poco después de tomarlo, llama a tu veterinario para saber si hay que repetir la dosis.
  5. Con las pipetas, separa bien el pelo en la nuca y aplica todo el contenido sobre la piel, en un punto que el perro no pueda lamer.
  6. Trata a todos los animales de la casa a la vez cuando el veterinario lo indique, sobre todo con la giardia y las tenias de las pulgas.
  7. Apunta la fecha y el producto en su cartilla o en el móvil, con un recordatorio para la siguiente toma.

Trucos para que se tome la pastilla

  • Escóndela en un trocito de comida que le guste mucho: un poco de salchicha o de queso fresco. Dale primero un trozo sin pastilla, luego el de la pastilla y enseguida otro sin ella.
  • Si la escupe, ponla en el fondo de la boca, ciérrale el hocico con suavidad y acaríciale la garganta hacia abajo hasta que trague. Prémiale después.
  • Conviértelo en un juego: muchos perros acostumbrados a trabajar con premios se toman la pastilla sin darse cuenta en mitad de un ejercicio.
  • Pregunta por otros formatos si es imposible: hay masticables con sabor, pastas y pipetas.

Efectos secundarios

Los desparasitantes veterinarios son, en general, muy seguros a la dosis correcta. Los efectos secundarios más frecuentes son leves y pasajeros: algún vómito, heces blandas o algo de decaimiento durante un día. En cachorros con muchos gusanos es normal ver gusanos, vivos o muertos, en las heces durante los días siguientes. Muy raramente, en cachorros con una cantidad enorme de Toxocara, la muerte de muchos gusanos a la vez puede causar molestias intestinales importantes: si el cachorro vomita repetidamente, tiene la tripa muy dolorida o deja de hacer caca, llama al veterinario.

Mucho cuidado con…

  • Los productos para caballos, vacas u ovejas. Llevan concentraciones pensadas para animales de cientos de kilos y es muy fácil intoxicar al perro.
  • La ivermectina y otros productos de la misma familia en perros con la mutación MDR1. Collies, pastores australianos, pastores de Shetland, pastores ingleses y sus cruces (y algunos pastores alemanes y border collies) pueden tener esta mutación, que los hace muy sensibles a dosis altas y causa síntomas nerviosos graves. Las dosis de los productos preventivos mensuales son seguras, pero nunca uses estos productos sin indicación del veterinario. Existe un análisis genético para saber si tu perro tiene la mutación.
  • La permetrina de algunas pipetas para perros es muy tóxica para los gatos: no la uses en un gato ni dejes que el gato duerma pegado al perro recién tratado.
  • Repetir dosis «por si acaso» o dar dos productos distintos el mismo día sin consultarlo.
  • Los remedios caseros: el ajo es tóxico para el perro, y las pipas de calabaza, la tierra de diatomeas o el vinagre no han demostrado eliminar los parásitos.

El tratamiento de cada parásito

  • Gusanos redondos (Toxocara y anquilostomas): se eliminan bien con pirantel, fenbendazol, milbemicina, moxidectina o emodepside. En los cachorros el tratamiento se repite cada dos semanas, porque las larvas que les llegan de la madre siguen madurando y una sola toma no basta. En los anquilostomas con anemia grave, el cachorro puede necesitar hospitalización.
  • Tricocéfalos: necesitan un principio activo que actúe contra ellos (febantel, fenbendazol, milbemicina, moxidectina o emodepside), y a menudo hay que repetir el tratamiento al cabo de unas semanas y limpiar a fondo el entorno, porque sus huevos son muy resistentes.
  • Tenias: el praziquantel es el tratamiento de elección y elimina todas las especies. Si es la tenia de las pulgas, el tratamiento solo funcionará si al mismo tiempo eliminas las pulgas del perro, de los otros animales y de la casa; si no, volverá en pocas semanas.
  • Coccidios: el tratamiento más habitual en cachorros es el toltrazurilo, junto con mucha higiene: recoger las cacas enseguida y mantener secas las zonas donde vive el cachorro. Si hay deshidratación, puede necesitar suero.
  • Gusano del pulmón: se trata con milbemicina, moxidectina o fenbendazol según la pauta del veterinario. Los casos con dificultad para respirar o problemas de coagulación requieren hospitalización y reposo.
  • Gusano del corazón: su tratamiento es largo, delicado y siempre en la clínica. Dura varios meses e incluye un antibiótico que debilita a los gusanos, inyecciones específicas para matar a los adultos y reposo estricto, porque los gusanos muertos pueden obstruir los vasos de los pulmones si el perro se agita. Por eso, prevenirlo es muchísimo más sencillo, seguro y barato que tratarlo.

El caso especial de la giardia

La giardia merece un apartado propio, porque es el parásito que más se repite. El problema no suele ser que el medicamento no funcione, sino que el perro se vuelve a contagiar con los quistes que tiene en el pelo o que quedan en casa. Por eso el tratamiento tiene cuatro pasos:

Los cuatro pasos del tratamiento de la giardia: medicación de 3 a 5 días, baño al terminar para quitar los quistes del pelo, limpieza de camas, cuencos y suelos, y control con el veterinario si sigue con diarrea

El tratamiento más habitual es el fenbendazol durante tres a cinco días, o la combinación de febantel, pirantel y praziquantel durante tres días; en algunos casos el veterinario añade otro medicamento. Si un perro adulto tiene giardia en un análisis pero no tiene ningún síntoma, el veterinario valorará si merece la pena tratarlo. Y si convive con otros perros, es muy posible que recomiende tratarlos a todos a la vez.

Prevención: el calendario de desparasitación

Desparasitar con regularidad tiene dos objetivos: proteger la salud de tu perro y evitar que vaya dejando huevos en el entorno, donde pueden contagiar a otros perros y a las personas. Las pautas que te proponemos siguen las recomendaciones del ESCCAP, el consejo europeo de expertos en parásitos de los animales de compañía, pero tu veterinario las adaptará a tu perro y a la zona donde vives.

Cachorros

Calendario de desparasitación del cachorro: cada dos semanas desde las 2 semanas de vida hasta dos semanas después del destete, después cada mes hasta los 6 meses y, de adulto, según su riesgo; la madre se desparasita a la vez que los cachorros

Como los cachorros reciben larvas de su madre antes de nacer y al mamar, la desparasitación empieza muy pronto, a las dos semanas de vida, y se repite cada dos semanas hasta dos semanas después del destete. Después se hace una vez al mes hasta los seis meses. Para estas primeras tomas se usan productos suaves y fáciles de dosificar, como las pastas o suspensiones orales. Cuando traigas un cachorro a casa, pide al criador las fechas y los productos que ha usado para que tu veterinario continúe la pauta sin huecos.

Perras gestantes y en lactancia

La perra se desparasita a la vez que la primera toma de los cachorros, y después con ellos, porque los contagia con la leche. Durante la gestación no se debe usar cualquier producto: en perras de cría, el veterinario puede pautar un tratamiento específico durante el último tercio de la gestación y las primeras semanas de lactancia, que reduce mucho el número de larvas que llegan a los cachorros. Consúltalo con él antes de cruzar a tu perra.

Perros adultos: según su estilo de vida

No todos los perros tienen el mismo riesgo. Un perro mayor que vive en un piso y pasea con correa no se expone a lo mismo que un perro de caza o uno que pasa el día en el campo comiendo todo lo que encuentra. Por eso, más que una regla fija, lo mejor es buscar el perfil que encaja con tu perro:

Frecuencia de desparasitación del perro adulto según su riesgo: riesgo bajo, al menos una o dos veces al año; riesgo medio, cuatro veces al año; riesgo alto, cada mes frente a gusanos redondos y del pulmón; riesgo muy alto, frente a tenias cada seis semanas; y prevención mensual del gusano del corazón en zonas de mosquitos

Si tu perro encaja en varios perfiles, aplica el de más riesgo. Y si no tienes claro cuál es el suyo, la pauta de cuatro veces al año es una buena base para la mayoría de los perros que salen a pasear y se relacionan con otros. En los perros de riesgo bajo, en lugar de desparasitar, se puede optar por hacer análisis de heces periódicos y tratar solo si salen positivos.

Algunos ejemplos

SituaciónPerfilPauta orientativa
Caniche de 12 años que vive en un piso y sale siempre con correa🟢 Bajo1 o 2 veces al año, o análisis de heces
Labrador que va cada día al parque y a clases de adiestramiento🟡 MedioCada 3 meses
Perro que vive con un bebé que gatea por el jardín🟠 AltoCada mes frente a gusanos redondos
Pastor que se come las babosas del jardín🟠 AltoCada mes frente a gusanos redondos y del pulmón
Perro de caza o alimentado con dieta cruda🔴 Muy altoFrente a tenias cada 6 semanas, más lo anterior
Malinois de deporte que en verano viaja a competir a la costa mediterránea🟡 + 🦟Cada 3 meses y prevención mensual del gusano del corazón

Perros que conviven con muchos perros

Los perros que van a guardería, residencia u hotel canino, a clases de adiestramiento, a competiciones o a exposiciones comparten espacio con muchos otros perros, y un solo perro con parásitos puede contagiar a todo el grupo. Lleva siempre su cartilla al día y, si vas a dejarlo unos días fuera de casa, desparasítalo unos días antes. Si en el sitio te piden la cartilla, no es un trámite: es la mejor manera de proteger a todos los perros, incluido el tuyo.

Las ocho claves de la prevención

El desparasitante es solo una parte de la prevención. Estas medidas reducen mucho las posibilidades de contagio:

Ocho claves para prevenir los parásitos internos del perro: desparasitar con la frecuencia adecuada, recoger las cacas enseguida, controlar las pulgas, no dar vísceras crudas, enseñar la orden Deja, darle agua limpia, protegerlo de los mosquitos y mantener la higiene en casa

El adiestramiento también es prevención. Un perro que responde al «Deja» y no se come lo que encuentra en el suelo (cacas, caracoles, babosas, restos de animales) tiene muchas menos posibilidades de contagiarse de Toxocara, del gusano del pulmón o de las tenias, además de estar más protegido frente a los cebos envenenados.

Si viajas con tu perro

Si vas a viajar a zonas con gusano del corazón o leishmania, prepara el viaje con tu veterinario con unas semanas de antelación. Frente al gusano del corazón, la prevención mensual se empieza antes de viajar y se mantiene hasta un mes después de volver. Frente a la leishmania y los mosquitos, se usan collares o pipetas repelentes que deben estar puestos antes de llegar al destino. Y si viajas fuera de España, infórmate de los requisitos: algunos países exigen un tratamiento contra la tenia Echinococcus antes de entrar.

Parásitos que pueden pasar a las personas

Algunos parásitos del perro pueden contagiar a las personas, lo que se conoce como zoonosis. El riesgo es bajo si se siguen unas normas básicas de higiene, pero conviene conocerlo, sobre todo si en casa hay niños pequeños, mujeres embarazadas o personas con las defensas bajas:

  • Toxocara: es el más importante. Los niños que juegan en parques y areneros pueden tragarse sus huevos; las larvas viajan por el cuerpo y, en raras ocasiones, llegan al ojo y dañan la visión.
  • Echinococcus granulosus: causa la hidatidosis, con quistes en el hígado o el pulmón que pueden necesitar cirugía.
  • Anquilostomas: sus larvas pueden atravesar la piel de una persona que camina descalza o se tumba en arena contaminada y causar unas líneas rojas que pican mucho.
  • Giardia: algunos tipos pueden pasar del perro a las personas, aunque es poco frecuente.
  • Dipylidium: de forma excepcional, un niño pequeño puede contagiarse al tragarse una pulga del perro.

Cómo proteger a tu familia

  • Recoge siempre las cacas de tu perro, en la calle y en el jardín, y tíralas a la basura.
  • Lávate las manos después de jugar con el perro, de recoger sus cacas y antes de comer, y enseña a los niños a hacerlo.
  • No dejes que el perro lama la cara de los niños pequeños ni que duerma en la cama de bebés.
  • Tapa los areneros cuando no se usen y lava bien las frutas y verduras del huerto.
  • Mantén al día la desparasitación de tu perro: si en casa hay niños pequeños o personas con las defensas bajas, el veterinario puede aconsejarte hacerlo cada mes.

Mitos y verdades sobre los parásitos internos

MitoRealidad
Si no veo gusanos, mi perro no tiene parásitos.La mayoría de los perros con parásitos no tienen síntomas, y los huevos solo se ven al microscopio.
El desparasitante le protege durante tres meses.Elimina los parásitos que tiene ese día. Al día siguiente puede volver a contagiarse.
Mi perro no sale de casa, así que no lo necesita.Tiene menos riesgo, pero los huevos llegan en los zapatos, con otros animales o con la comida. Al menos una o dos veces al año, o análisis de heces.
El ajo, las pipas de calabaza o la tierra de diatomeas desparasitan.No hay pruebas de que funcionen, y el ajo es tóxico para el perro.
Basta con desparasitar al cachorro una vez antes de vacunarlo.El cachorro necesita tomas cada dos semanas al principio y cada mes hasta los seis meses.
Las pipetas antipulgas también quitan los gusanos.Solo algunas llevan principios activos contra gusanos. Lee siempre la etiqueta.
Desparasitar con frecuencia es malo para el perro.Los productos veterinarios son seguros a la dosis correcta. La frecuencia la marca el riesgo de cada perro.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en hacer efecto el desparasitante?

La mayoría de los gusanos intestinales mueren en las primeras 24 a 48 horas. Es normal ver gusanos en las heces durante los días siguientes, sobre todo en cachorros. Los protozoos, como la giardia, necesitan tratamientos de varios días.

¿Puedo desparasitar y vacunar a la vez?

Depende del producto y del criterio de tu veterinario. Muchos prefieren desparasitar unos días antes de vacunar, para que el sistema de defensa del cachorro responda mejor a la vacuna. Sigue su calendario.

¿Hace falta un análisis si ya lo desparasito?

No es imprescindible, pero es muy recomendable hacer un análisis de heces una o dos veces al año, y siempre que tenga diarreas que se repiten. Así compruebas que la pauta funciona y detectas parásitos que no cubre tu producto, como la giardia.

¿Por qué mi perro vuelve a tener giardia?

Casi siempre porque se vuelve a contagiar: con los quistes de su propio pelo, con los que quedan en la casa o el jardín, o con otro perro que convive con él. Sigue los cuatro pasos del tratamiento, incluido el baño y la limpieza, y pregunta a tu veterinario si conviene tratar a todos los perros de la casa.

Mi perro come cacas, ¿tiene parásitos?

Comer cacas no es en sí un síntoma de parásitos, pero sí una vía de contagio muy importante. Si tu perro lo hace, recoge sus heces enseguida, trabaja el «Deja» y considera una desparasitación más frecuente. Si empieza a hacerlo de repente, consúltalo con tu veterinario.

Conclusión

Los parásitos internos son muy frecuentes, pero no tienen por qué ser un problema. Un cachorro bien desparasitado desde las dos semanas, un perro adulto con una pauta adaptada a su estilo de vida, unas normas sencillas de higiene y un perro educado que no se come lo que encuentra en el suelo son la mejor protección para él y para tu familia. Ante cualquier duda sobre qué producto usar o cada cuánto, tu veterinario es quien mejor puede ayudarte, con un análisis de heces y conociendo la zona donde vives.

Si tu perro tiene diarrea con sangre, consulta también nuestro artículo sobre la gastroenteritis hemorrágica en el perro.

⚠️ Aviso

Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Los cuadros de principios activos y de frecuencia son una guía orientativa basada en las recomendaciones del ESCCAP. El producto, la dosis y la pauta de desparasitación de tu perro debe decidirlos tu veterinario según su peso, su edad, su estado de salud y la zona donde vives.

Gastroenteritis hemorrágica en el perro

Gastroenteritis hemorrágica en el perro

Cuando la diarrea con sangre vacía a tu perro en pocas horas: qué ocurre, cómo reconocerla y cómo actuar a tiempo

La presencia repentina de diarrea gelatinosa, brillante y de color rojo oscuro o frambuesa es una de las urgencias más serias de la medicina veterinaria. Durante años se llamó gastroenteritis hemorrágica (GEH); hoy los veterinarios la denominan síndrome de diarrea hemorrágica aguda (SDHA, o AHDS por sus siglas en inglés), porque la lesión está sobre todo en el intestino y no tanto en el estómago.

No se trata de una diarrea infecciosa cualquiera, sino de un vaciamiento masivo de plasma y glóbulos rojos hacia el interior del intestino que puede deshidratar y llevar al colapso al perro en muy pocas horas. La buena noticia es que, tratada a tiempo, la gran mayoría de los perros se recupera por completo. La clave está en reconocerla y no esperar.

Datos clave de un vistazo

  • Qué es: una pérdida brusca de sangre y plasma a través de la pared intestinal, con diarrea sanguinolenta abundante.
  • A quién afecta más: perros adultos jóvenes (2 a 6 años) de razas pequeñas y miniatura, aunque puede aparecer en cualquier perro.
  • La señal típica: heces con aspecto de mermelada o jalea de frambuesa, de olor muy fuerte, a menudo precedidas de vómitos.
  • El peligro real: la deshidratación y el shock, que pueden instaurarse en horas, no en días.
  • Pronóstico: bueno si se trata pronto con sueroterapia; la mayoría mejora en 24 a 72 horas.

¿Qué es y a qué perros afecta?

El SDHA aparece de forma súbita en un perro que, hasta unas horas antes, estaba aparentemente sano. Suele empezar con uno o varios vómitos y, poco después, llega la diarrea con sangre en gran cantidad. A diferencia de otras diarreas, el perro empeora muy deprisa y en poco tiempo se le ve apagado, débil y sin ganas de levantarse.

Aunque cualquier perro puede sufrirlo, se ve con mucha más frecuencia en razas pequeñas y miniatura: Yorkshire terrier, Schnauzer miniatura, Caniche toy y miniatura, Maltés, Pinscher miniatura, Teckel, Shih Tzu o West Highland white terrier, entre otras. En estos perros pequeños el volumen de sangre es reducido, así que cualquier pérdida de líquido se nota antes y es más peligrosa.

¿Por qué se produce?

La causa exacta todavía no se conoce del todo, pero hoy se considera un trastorno con varios factores que suelen sumarse:

  • Toxinas bacterianas: en muchos casos se encuentra en el intestino una cepa de Clostridium perfringens capaz de producir toxinas que destruyen la mucosa intestinal. Es la hipótesis con más respaldo actualmente.
  • Estrés: viajes, cambios de casa, estancias fuera del hogar, la llegada de otro animal o situaciones de mucha excitación se han descrito como desencadenantes en perros predispuestos.
  • Alimentación: cambios bruscos de pienso, comer basura, restos de comida grasa o golosinas que el perro no tolera.
  • Respuesta inmunitaria exagerada: se ha propuesto que una reacción de hipersensibilidad o de tipo alérgico en la pared intestinal pueda iniciar o agravar el cuadro.

Qué ocurre dentro del perro, paso a paso

Para entender por qué hay que actuar tan rápido, conviene saber qué está pasando en el organismo desde que aparecen los primeros síntomas hasta que el cuadro se vuelve grave.

1. Rotura masiva de la barrera intestinal

Las toxinas bacterianas y la reacción inflamatoria provocan una permeabilidad extrema en los pequeños vasos sanguíneos del intestino. Las uniones entre las células ceden bruscamente y la capa más superficial de la mucosa intestinal empieza a dañarse y a desprenderse. El intestino pierde su función de barrera y deja escapar lo que debería quedarse dentro de los vasos.

2. Formación de las heces con aspecto de mermelada

A través de las paredes intestinales dañadas no solo se escapa agua, sino sangre, plasma y moco. La mezcla de glóbulos rojos, plasma y restos de células genera esa masa viscosa, densa y brillante con el aspecto característico de mermelada o jalea de frambuesa, con un olor fétido muy particular que quien lo ha visto una vez no lo olvida.

3. Hemoconcentración y deshidratación ultrarrápida

En otras enfermedades el perro pierde agua poco a poco a lo largo de varios días. En el SDHA el líquido de la sangre se escapa hacia el intestino a gran velocidad. La sangre que queda en los vasos pierde su parte líquida y se espesa: el hematocrito (el porcentaje de glóbulos rojos en la sangre) se dispara con frecuencia por encima del 60 %, cuando lo normal en un perro está aproximadamente entre el 37 % y el 55 %. Una sangre tan espesa circula mal y el corazón tiene que esforzarse mucho más para bombearla.

4. Shock hipovolémico y colapso circulatorio

Al reducirse el volumen de sangre circulante (hipovolemia), el corazón pierde presión para regar los tejidos. La tensión arterial cae, el tiempo de relleno capilar se alarga (más de 2 segundos), las encías se ven pálidas o grisáceas y las patas se enfrían porque el organismo reserva la sangre para los órganos vitales. El perro entra en un estado de apatía profunda, no consigue ponerse en pie y muestra una debilidad extrema.

5. Fallo de órganos y ventana de rescate

Si el volumen de sangre no se repone con sueroterapia intravenosa intensiva en cuestión de horas, la falta de riego priva de oxígeno al hígado, a los riñones y al propio intestino. Pueden aparecer insuficiencia renal aguda, acidosis metabólica y paso de bacterias del intestino a la sangre (sepsis). En este punto el cuadro puede volverse irreversible. Por eso, más que la propia diarrea, lo que decide el pronóstico es el tiempo que pasa hasta que el perro recibe tratamiento.

Cómo reconocerla: síntomas

Los síntomas suelen presentarse en este orden, aunque no siempre aparecen todos:

  • Vómitos de inicio repentino, a veces con sangre o con aspecto de posos de café.
  • Diarrea abundante con sangre, primero líquida y después gelatinosa, roja oscura o color frambuesa.
  • Decaimiento rápido: el perro deja de comer, busca esconderse, no quiere moverse.
  • Dolor abdominal: postura encorvada, rechazo a que le toquen la tripa o postura «de rezo» (patas delanteras estiradas y el trasero en alto).
  • Signos de shock: encías pálidas, respiración rápida, pulso débil, patas frías y temblores.

Llama la atención que muchos de estos perros no tienen fiebre al principio. Que el termómetro marque normal no significa que el cuadro sea leve.

Haz esta comprobación rápida en casa

Estas comprobaciones no sustituyen al veterinario, pero te ayudan a valorar la gravedad y a explicársela por teléfono a la clínica:

  • Color de las encías: levanta el labio. Deben estar rosadas y húmedas. Pálidas, blanquecinas, grisáceas o secas son señal de alarma.
  • Relleno capilar: presiona la encía con un dedo hasta que quede blanca y suelta. El color rosado debe volver en menos de 2 segundos.
  • Pliegue de la piel: pellizca suavemente la piel entre los omóplatos. Si tarda en volver a su sitio, el perro está deshidratado.
  • Temperatura de las patas y las orejas: si están frías al tacto en un perro decaído, puede haber mala circulación.

No todas las diarreas con sangre son iguales

Ver sangre en las heces siempre asusta, pero no todos los casos son igual de graves. Este cuadro comparativo ayuda a diferenciar una colitis leve, el SDHA y la parvovirosis, otra enfermedad muy grave con la que se confunde a menudo:

Colitis leveGastroenteritis hemorrágica (SDHA)Parvovirosis
Edad típicaCualquieraAdultos jóvenes, 2 a 6 añosCachorros de 6 semanas a 6 meses
PerfilCualquier razaRazas pequeñas y miniaturaSin vacunar o con vacunación incompleta
ApariciónGradualSúbita, en horasRápida, en 1 o 2 días
Aspecto de las hecesBlandas, con moco y algo de sangre rojaAbundantes, gelatinosas, tipo mermelada de frambuesaLíquidas, con sangre y olor muy fétido
VómitosRarosFrecuentes, suelen ir antes de la diarreaMuy frecuentes
Estado generalAnimado, comeDecaimiento rápido, riesgo de shockMuy decaído, fiebre frecuente
Análisis de sangreNormalHematocrito muy alto (más del 60 %)Glóbulos blancos muy bajos
Contagio a otros perrosNoNo se considera contagiosaSí, muy contagiosa
UrgenciaConsulta en 24 a 48 h si no mejoraUrgencia inmediataUrgencia inmediata

Otras causas de diarrea con sangre que el veterinario también tendrá que descartar son la ingestión de un cuerpo extraño, la intoxicación por raticidas anticoagulantes, la invaginación intestinal, la pancreatitis, algunas infecciones bacterianas (Salmonella, Campylobacter), los parásitos intestinales y la enfermedad de Addison (hipoadrenocorticismo), que puede imitar casi a la perfección un SDHA.

¿Cuándo es una urgencia? El semáforo

Como regla práctica, guíate por esta tabla. Ante la duda, llama siempre a tu veterinario:

NivelQué vesQué hacer
🔴 RojoDiarrea gelatinosa con mucha sangre, vómitos repetidos, encías pálidas, debilidad o el perro no se levanta. Cualquier cachorro con diarrea con sangre.Ve a urgencias veterinarias ahora mismo, aunque sea de noche o en festivo.
🟠 ÁmbarDiarrea con algo de sangre y uno o dos vómitos, pero el perro sigue animado y bebe. Perro pequeño, mayor o con otras enfermedades.Llama hoy a tu veterinario y vigílalo de cerca. Si empeora, pasa a rojo.
🟢 VerdeUna deposición blanda con un hilo de sangre roja o moco, el perro come, juega y está como siempre.Vigila 24 horas. Si se repite o aparece cualquier otro síntoma, consulta.

Qué hará el veterinario

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en los síntomas y en unos análisis rápidos. La prueba más reveladora es medir a la vez el hematocrito y las proteínas totales de la sangre: en el SDHA el hematocrito está muy alto mientras que las proteínas se mantienen normales o incluso bajas, porque se están perdiendo por el intestino. En una deshidratación corriente, en cambio, ambos valores suben juntos.

Además, es habitual realizar un test rápido de parvovirus, una bioquímica para valorar riñón, hígado y electrolitos, pruebas de coagulación y, según el caso, radiografía o ecografía abdominal para descartar un cuerpo extraño o una invaginación.

Tratamiento

  • Sueroterapia intravenosa: es la base del tratamiento y lo que salva la vida al perro. Se administran líquidos de forma intensiva para recuperar el volumen de sangre y después se ajustan según su evolución.
  • Antieméticos: para cortar los vómitos y permitir que el perro vuelva a comer cuanto antes.
  • Analgesia: el dolor abdominal puede ser intenso y debe tratarse.
  • Alimentación temprana: en cuanto cesan los vómitos se ofrece una dieta muy digestible en pequeñas tomas. Se sabe que alimentar pronto ayuda a que el intestino se repare antes.
  • Antibióticos solo cuando hacen falta: los estudios han demostrado que en los casos sin complicaciones no aceleran la recuperación. Se reservan para perros con signos de sepsis, fiebre alta o defensas muy bajas.
  • Probióticos: pueden ayudar a recuperar la flora intestinal, siempre según indique el veterinario.

Lo habitual es que el perro quede hospitalizado entre 1 y 3 días, hasta que deja de vomitar, come por sí mismo y sus análisis se normalizan.

Qué hacer (y qué no) mientras llegas a la clínica

Sí debes hacer

  • Llamar a la clínica antes de salir para que preparen el material y te atiendan nada más llegar.
  • Llevar al perro abrigado con una manta, sobre todo si está frío o temblando.
  • Hacer una foto de las heces y de los vómitos, o llevar una muestra en una bolsa. Ayuda mucho al diagnóstico.
  • Apuntar la hora del primer síntoma y cuántas veces ha vomitado o hecho de vientre.
  • Recordar si ha comido algo raro, si ha cambiado de pienso, si ha tomado algún medicamento o si ha tenido acceso a raticidas o basura.

No debes hacer

  • No darle medicamentos de personas. El ibuprofeno, el paracetamol o el diclofenaco son tóxicos para el perro y pueden agravar las lesiones del intestino.
  • No forzarle a comer ni a beber si está vomitando: solo provocarás más vómitos.
  • No esperar a ver si se le pasa. En el SDHA unas horas marcan la diferencia.
  • No intentar tratarlo solo con suero oral en casa. No es suficiente para reponer lo que pierde: necesita sueroterapia intravenosa.

Pronóstico y recuperación en casa

Con un tratamiento rápido el pronóstico es bueno: la gran mayoría de los perros sobrevive y se recupera sin secuelas, y la mortalidad en los casos atendidos a tiempo es baja. Las complicaciones graves aparecen sobre todo cuando el perro llega tarde a la clínica o ya está en shock.

Al volver a casa, sigue estas pautas salvo que tu veterinario indique otra cosa:

  • Dieta muy digestible (gastrointestinal de prescripción o la que te indiquen) repartida en 3 o 4 tomas pequeñas al día.
  • Agua fresca siempre disponible, en pequeñas cantidades si todavía tiene el estómago delicado.
  • Vuelta gradual a su pienso habitual a lo largo de 5 a 7 días, mezclando poco a poco.
  • Reposo y paseos tranquilos durante unos días, sin ejercicio intenso ni sesiones de adiestramiento exigentes.
  • Vigilancia de las heces: es normal que tarden unos días en normalizarse, pero si vuelve a aparecer sangre abundante o el perro se apaga, vuelve a la clínica.

Entre un 10 % y un 15 % de los perros puede sufrir otro episodio a lo largo de su vida, por lo que conviene conocer bien los síntomas y tener siempre a mano el teléfono de una clínica de urgencias.

¿Se puede prevenir?

Como la causa no se conoce del todo, no existe una prevención infalible, pero sí se puede reducir el riesgo, sobre todo en perros que ya han tenido un episodio o que pertenecen a las razas más predispuestas:

  • Cambios de alimentación graduales, nunca de un día para otro.
  • Evitar que coma basura, restos de comida grasa o huesos cocinados. El adiestramiento del «déjalo» y no recoger cosas del suelo en los paseos es una gran ayuda.
  • Reducir el estrés en viajes, mudanzas o estancias fuera de casa, con rutinas estables y adaptaciones progresivas.
  • Informar a la residencia o al cuidador si tu perro ya ha tenido un episodio, para que sepan reconocer los síntomas y actuar rápido.
  • Mantener al día las vacunas y la desparasitación, que no evitan el SDHA pero sí otras causas de diarrea con sangre como la parvovirosis.
  • Tener localizado un servicio veterinario de urgencias 24 horas cerca de casa antes de necesitarlo.

⚠️ Aviso médico

Si tu perro hace deposiciones líquidas o gelatinosas con sangre, o presenta vómitos y debilidad repentina, trasládalo de inmediato a una clínica u hospital veterinario con servicio de urgencias. Este artículo es divulgativo y no sustituye en ningún caso la valoración de un veterinario.

¿Cuánto cuesta adiestrar un perro en Bizkaia? (Guía 2026)

¿Cuánto cuesta adiestrar un perro en Bizkaia? (Guía 2026)

Para conocer cuánto cuesta adiestrar a tu perro en Bizkaia, necesitamos conocer vuestro caso y lo que quieres trabajar con él. La primera cita en nuestro club de Gatika nos permite explicarte una propuesta adaptada a vuestro caso.

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Socialización del cachorro: la etapa que marca toda su vida

Socialización del cachorro: la etapa que marca toda su vida

Entre las 3 y las 14 semanas de vida, tu cachorro atraviesa su periodo sensible de socialización: la etapa en la que aprende cómo es el mundo y decide si es un lugar seguro o amenazante. Lo que viva (o no viva) en esas semanas le acompañará toda su vida. Por eso es, de largo, la etapa más importante de la educación de un perro.

Qué es socializar (y qué no es)

Socializar no es «que juegue con todos los perros» ni «que lo achuche todo el mundo». Es exponerle de forma gradual y positiva a las cosas con las que convivirá: personas de todo tipo, otros perros equilibrados, ruidos, coches, bicis, veterinario, superficies distintas…

Las claves de una buena socialización

  • Calidad antes que cantidad: mejor pocas experiencias buenas que muchas regulares.
  • Que él marque el ritmo: nunca le fuerces a acercarse a lo que le da miedo; deja que explore.
  • Asocia lo nuevo con cosas buenas: premios, juego y calma.
  • Perros adultos equilibrados: un buen maestro canino enseña más que cien encuentros caóticos.
  • Sigue después de las 14 semanas: el trabajo no acaba ahí; la adolescencia también cuenta.

El mito de «no sacarlo hasta que tenga todas las vacunas»

Quedarse en casa hasta los 4 meses tiene un coste enorme en socialización. Habla con tu veterinario: hay muchas experiencias seguras antes de completar las vacunas (llevarlo en brazos por la calle, conocer personas en casa, visitar entornos controlados…).

Un cachorro bien socializado es un adulto equilibrado

La mayoría de los problemas de conducta que tratamos en adultos — miedos, reactividad, agresividad — tienen su raíz en una socialización pobre. Invertir en estas semanas es ahorrarse años de problemas.

En el Club Canino Lankor trabajamos la socialización de cachorros en nuestro centro de Gatika, Bizkaia. Todas las sesiones son individuales. Y si estás pensando en incorporar un cachorro a tu familia, también podemos ayudarte con la selección.

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Cómo enseñar a tu perro a pasear sin tirar de la correa

Cómo enseñar a tu perro a pasear sin tirar de la correa

Si tu paseo diario se parece más a una sesión de esquí acuático que a un rato agradable, tranquilo: que un perro tire de la correa es de los problemas más comunes que nos llegan al club, y tiene solución a cualquier edad. Te contamos cómo lo trabajamos, con más de 25 años de experiencia en adiestramiento en Bizkaia.

Por qué tira tu perro (no es por dominancia)

Un perro no tira para «llevarte la contraria»: tira porque camina más rápido que tú, porque el mundo está lleno de olores interesantes y, sobre todo, porque tirar le funciona — cada vez que tira y avanza, aprende que tirar le lleva adonde quiere ir.

Los 4 pilares para un paseo tranquilo

1. La regla de oro: tirar nunca funciona. Si la correa se tensa, deja de avanzar. Espera a que afloje y reanuda la marcha. Al principio es lento, pero es la base de todo.

2. Prémiale por caminar a tu lado. Cuando la correa esté floja y tu perro vaya cerca, díselo («muy bien») y refuérzalo. Que estar a tu lado sea lo mejor del paseo.

3. Material adecuado. Una correa de longitud media (ni tensa ni de 8 metros) y un arnés o collar bien ajustado. Los collares de castigo no enseñan a pasear: solo enseñan a tener miedo.

4. Gasta su energía correctamente. Un perro sin ejercicio ni estimulación llega al paseo «a doscientos». El olfateo, el juego y el trabajo mental son tan importantes como caminar.

Errores que vemos cada semana

  • Dar tirones secos de correa: generan estrés y no enseñan nada.
  • Ser incoherente: un día le dejas tirar y al siguiente no.
  • Esperar resultados en dos días: la constancia es la clave.

¿Y si con esto no basta?

Hay casos con más miga: perros muy reactivos, con miedos o con mucha fuerza. En esos casos merece la pena una sesión de adiestramiento o una valoración de modificación de conducta. En nuestro campo de Gatika, a 15 minutos de Bilbao, trabajamos el paseo en un entorno real y tranquilo.

Consúltanos sin compromiso: 659 87 90 68